Descuento comercial

El descuento comercial es un instrumento de financiación a corto plazo que ayuda a conseguir un circulante al tenedor de un derecho por ventas efectuadas relacionadas con su actividad. La mecánica es que una entidad financiera adelanta el cobro por un crédito comercial no vencido que tiene su cliente y éste le cede el derecho de cobro que está documentado normalmente en una letra, un pagaré o una certificación, percibiendo unos intereses por la anticipación realizada hasta la fecha de cobro y unas comisiones por la gestión de presentación y cobro al vencimiento del documento. Se trata de una operación denominada “salvo buen fin” es decir que si el deudor no paga se genera una devolución que deberá satisfacer el acreedor a la entidad financiera, si bien la entidad financiera se reserva además el derecho de ir en contra del deudor o librado del documento en caso de que su cliente no responda al pago de la devolución del documento presentado en fecha y forma el día del vencimiento.

Los actores principales son:
-El proveedor del producto o servicio, también llamado acreedor o “librador”.
-El comprador del producto o servicio, también llamado deudor o “librado”.
-Cuando se inicia el descuento comercial a través de una entidad financiera autorizada(bancos, cajas de ahorros y financieras especializadas), aparece un tercer componente que se denomina “tenedor”. Esta figura nace como consecuencia de la cesión de cobro que hace el “librador” a la entidad financiera.
-El “cedente” es el cliente de la entidad financiera que a su vez es librador y tenedor del documento hasta que lo cede a la entidad financiera para su descuento comercial.

El descuento comercial se aplica sobre pagares, efectos comerciales y certificaciones:
-Las entidades financieras prefieren los pagares “a la orden” y tratan de desestimar los “no a la orden” porque pierden derechos de cobro en caso de impago por parte del “librado” que está dando el mensaje con la figura de “no a la orden” de que solo responderá del pago ante su proveedor y no ante terceros. Existen figuras de cesión mediante actas de notificación notariales, pero mejor no entrar en ellas.
-En cuanto a los efectos comerciales las entidades financieras prefieren que sean aceptados por el deudor y a ser posible que estén domiciliados para su cobro a vencimiento en bancos o cajas de ahorros. En la práctica también se da el descuento de efectos sin aceptar, siendo la entidad financiera la que presenta a la fecha de vencimiento la instrucción para que sea aceptado y domiciliado en alguna entidad bancaria o caja de ahorros para su cobro. Esto es muy excepcional y para clientes de elevada solvencia moral y económica, porque se pueden dar malas prácticas en su uso.
-Las certificaciones comerciales son otra oportunidad para adelantar el cobro y conseguir circulante antes del vencimiento, las mas aceptadas son las de Organismos Públicos(ministerios, comunidades autónomas, ayuntamientos, etc), donde la cesión de derechos a la entidad financiera se canaliza con la figura de “toma de razón”, donde el acreedor da una instrucción clara de endoso para que el cobro se realice en una entidad financiera de forma irrevocable y donde el organismo acepta y firma el documento de certificación su conformidad de pago en la citada entidad financiera.

Las líneas o límites que se determinan pueden ser globales o por operaciones determinadas y puntuales, también llamadas circunstanciales. Se pueden establecer para una variedad de librados o para algún librado en concreto. De cualquier forma estas operaciones vienen acompañadas de la firma de una “póliza de efectos” firmada ante notario que cubre el riesgo autorizado por la entidad financiera. La póliza sirve de garantía a la entidad financiera, no solo para asegurarse el buen fin de la operación comercial además en caso de impago al vencimiento del documento negociado el librador es responsable de la cesión de dicho documento y responde con sus bienes. También trata de evitar las figuras de mal uso como el llamado “papel colusión”(cuando se giran mutuamente el librador y el librado donde ambos se generan liquidez por el mismo o parecido importe y no tiene origen ninguna actividad comercial), “papel de favor”(donde existe un librado de complacencia para que el librador genere liquidez sin tener origen ninguna actividad comercial) y “papel pelota”(donde no existe conocimiento alguno por parte del librado y es ajeno a este tipo de operaciones).

A la hora de gestionar las condiciones de la negociación del descuento comercial se utilizan dos figuras:
-El denominado “forfait” que parte de un tipo de interés fijo para todos o partes de los tramos de 30-60-90-120-150-180 días, mas un fijo por operación o por efecto que hace la función de comisión.
-La otra figura es el descuento comercial ordinario donde los tramos de los intereses se ajustan por los plazos de hasta 30-60-90-120-150-180 días y se cobran comisiones en función de sus características del documento cedido, como por ejemplo papel aceptado o sin aceptar, etc.
Aunque en el comentario estoy utilizando hasta 180 días, las entidades financieras prefieren no pasar de los 90 días. Desean que este tipo crédito sea rápido y rotativo en el tiempo.
Dentro de la excepción existe el anticipo de recibos normalizados y domiciliados en el que a las comisiones indicadas y los intereses por el anticipo se une el cobro del timbre al igual que en los pagares negociados.
Conviene hacer un apartado a las devoluciones que se pueden producir en estas operaciones donde no solo provocan unas comisiones elevadas en el librador(cedente de la remesa), además provoca un índice de devoluciones que puede poner en peligro la continuidad de la línea de descuento comercial otorgada por la entidad financiera.

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